Hacer un presupuesto de render 3D que no empiece de cero cada vez


Hacer un presupuesto de render 3D no debería significar abrir un Excel en blanco y calcular la tarifa a ojo. Pero es lo que hace la mayoría de freelances de visualización 3D: suman lo que necesitan ganar al mes, lo dividen entre las horas que trabajan, y ya tienen su precio por hora. Parece razonable. Es también, casi siempre, el motivo por el que acaban cobrando la mitad de lo que deberían, sin saber por qué.

El error no está en el esfuerzo del cálculo. Está en dos supuestos que casi nadie cuestiona: cuántas horas son realmente facturables, y cómo se suman los impuestos. Los dos fallan en la misma dirección: hacia abajo.

Cómo hacer un presupuesto de render 3D que no empiece de cero cada vez

Horas trabajadas no es lo mismo que horas facturables

Un mes «normal» tiene unos 20 días laborables. Si trabajas 8 horas al día, eso son 160 horas. El problema es que ese número no es el que debe entrar en tu cálculo de tarifa, porque no todas esas horas son facturables.

De esas 8 horas, una parte se va en presupuestar, responder emails, hacer seguimiento de proyectos, formarte, gestionar la parte administrativa del negocio. Ese tiempo es real, pero no se lo cobras directamente a ningún cliente. Un freelance de render que factura 5 horas de trabajo directo al día, de las 8 que dedica en total, no es un caso pesimista. Es bastante habitual.

A eso hay que restarle las vacaciones. Si te tomas 5 semanas al año, tu mes efectivo baja de 20 días a unos 17,9 (20 menos 5 semanas × 5 días ÷ 12 meses). Con 5 horas facturables al día, eso son cerca de 90 horas facturables al mes, no 160.

Esa diferencia, entre 160 y 90 horas, es la razón por la que dos personas con los mismos gastos mensuales pueden necesitar tarifas por hora casi el doble de distintas entre sí.

El segundo error: sumar los impuestos en vez de dividir entre ellos

Casi todo el mundo que «añade un margen para impuestos» lo hace multiplicando: si necesita 2.000€ netos y calcula que un 25% se va en impuestos, añade un 25% y factura 2.500€. Parece correcto. No lo es.

Si facturas 2.500€ y te quedas con el 75% después de impuestos, te quedan 1.875€, no 2.000€. Para que te queden 2.000€ limpios después de reservar un 25%, tienes que dividir, no multiplicar: 2.000 ÷ (1 − 0,25) = 2.666€, no 2.500€.

La diferencia entre los dos cálculos son casi 167€ al mes que, sin darte cuenta, dejas de cobrar cada vez que usas la multiplicación en lugar de la división. En un año, son más de 2.000€ que crees que están cubiertos y no lo están.

El cálculo completo, con un ejemplo real

Así se construye el presupuesto de render 3D que sí cubre lo que dice cubrir, en cinco pasos y con un ejemplo con números:

  1. Costes netos mensuales (personales + de estudio): supongamos 1.800€.
  2. Colchón de seguridad (ahorro, imprevistos): +15% → 2.070€.
  3. Reserva de impuestos, dividiendo, no sumando (25%): 2.070 ÷ 0,75 = 2.760€.
  4. Horas facturables al mes: con el ejemplo anterior, unas 90 horas.
  5. Tarifa mínima por hora: 2.760 ÷ 90 = 30,7€/hora, antes de margen de beneficio.

Si a eso le añades un margen de beneficio real del 20% (no solo cubrir costes, también ganar), la tarifa objetivo sube a unos 36,8€/hora.

Compáralo con el cálculo ingenuo del principio: 1.800€ ÷ 160 horas = 11,25€/hora. La diferencia entre 11,25€ y 36,8€ no es un matiz. Es la diferencia entre sobrevivir y tener un negocio que funciona.

Por qué esto tiene que ser un sistema, no un cálculo puntual

Hacer esta cuenta una vez, con calma, no sirve de mucho si la olvidas en el siguiente presupuesto y vuelves a poner una cifra «que suena bien». La estructura (costes, colchón, impuestos divididos correctamente, horas realmente facturables, margen) tiene que ser fija, y solo cambiar los números cuando cambien tus circunstancias, no cada vez que llega un cliente nuevo.

La Calculadora de Tarifas de CoreFolder hace exactamente este cálculo, con tus datos reales en vez de los de este ejemplo, gratis y sin registro.

Si a eso le añades un margen de beneficio real del 20% (no solo cubrir costes, también ganar), la tarifa objetivo sube a unos 36,8€/hora.

Compáralo con el cálculo ingenuo del principio: 1.800€ ÷ 160 horas = 11,25€/hora. La diferencia entre 11,25€ y 36,8€ no es un matiz. Es la diferencia entre sobrevivir y tener un negocio que funciona.

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